Sofía Erazarret: “Es un sueño hecho realidad estar acá”

La actual jugadora del HC Argentia de Italia, pero con su corazón en Biguá, nos contó como es su experiencia en el viejo Continente, y como viene llevando la adaptación a un nuevo país, un nuevo club y un nuevo Campeonato.

Entre Argentia y Argentina hay sólo una letra de diferencia. Para Sofía Erazarret, esa pequeña diferencia gramatical se puede traducir en una nueva aventura en Italia, un país que le es familiar, pero que no tiene a su familia ni a su club, ni a su novio ni a sus amigas de siempre. Más allá de ello, nuestra protagonista encara esta nueva historia con una sonrisa que no le entra en la cara.

Gorgonzola es una pequeña comuna italiana que queda cerca de Milán y es famoso por su queso homónimo que es parecido al roquefort. Allí se encuentra el HC Argentia, la nueva casa de Sofi Errazaret, que fue cocinando a fuego lento su llegada al Club. “Hace mucho tiempo que tengo ganas de volver a mi país a jugar, era un sueño poder hacerlo”, reconoce Sofi,  “Se dio la casualidad que HC Argentia, de Milán necesitaba jugadoras, y me enviaron un mail. Hace dos años, les había escrito a ellos, por la misma razón, pero no pude concretar la oportunidad y quedó en la nada. Ellos me enviaron un mail el 6 de septiembre, y a partir de ahí fuimos arreglando el contrato, para poder venirme”. 

Sin dudas, esta experiencia europea hizo mella en el semblante de Sofía, tanto es así que consultada por como es el HC Argentia, no escatimó en elogios a su nuevo hogar: “¡El club es hermoso! No tanto con Biguá, obvio”, aclara entre risas, y agrega que “Tiene sede en Cernusco sul Naviglio, es un barrio de Milán. Tiene una cancha con sintético de agua, vestuarios con duchas, y un buffet enorme. Aparte cuenta con canchas de fútbol sintéticas”. En el día a día, resalta que “la vida acá es parecida a la que tiene todo el mundo en Mar del Plata, mis compañeras que son italianas, estudian y trabajan. La diferencia es que las ‘extranjeras’ que venimos a jugar por temporada, solo nos dedicamos a entrenar. Los entrenamientos son de tarde noche, casi todos los días”.

“En el departamento donde vivo actualmente, somos 4. Vivo con Sofi, que es de Buenos Aires, viajamos juntas desde Argentina. Nos conocimos 1 hora antes de subir al avión. Y con dos chicas que son de Malasia”, cuenta esta Biguense de pura cepa, y nos regala una anécdota para ilustrar su nueva vida en Italia:  “Es muy divertida la convivencia, porque Sofi no habla italiano, yo no hablo inglés, y las chicas de malasia ¡sólo entienden el inglés! Para poder comunicarnos lo hacemos por señas o con traductores. Hay muchas chicas de varios lados jugando la liga de Italia, ya que acá hay pocas jugadoras nativas que jueguen. Lo más divertido es cuando les enseñamos a Lin y Más (malasia) a hablar en español. Hasta ahora saben decir ‘Re piola’ y ‘mate’. Aparte de Sofi, hay dos chicas argentinas más, que son Lu, de Córdoba, y Juli, de Santa Fe, que son lo más”.

Recién comienza el campeonato para el HC Argentia, pero culmina primero en la Serie A1 y este fin de semana viene de vencer al CUS Pisa por 3 a 1, en donde Erazarret anotó uno de los tantos ante el equipo de la ciudad que tiene la torre inclinada. Sofía, que recién llega al país de la “bota” nos cuenta un poco con que se encontró allí. “El campeonato que juego se llama A1, y consiste en 7 fechas, que se juegan todos los domingos. Hay torneo de ida y de vuelta. Son torneos cortos, de dos meses cada uno. El que jugamos ahora es el de ida, y el año que viene en marzo se juega la vuelta. En ese lapso de tiempo entre torneos, se juega hockey indoor, ya que acá es invierno y hace realmente mucho frío. El nivel de juego es parecido, o un poco inferior al que jugamos nosotras allá en Mar del Plata. Acá hay 3 equipos que son fuertes, y que tienen varias argentinas jugando”.

“Haber podido cumplir el sueño de venir, es lo más importante que me toco vivir como deportista después de salir campeón con Biguá” destaca Sofía Erazarret, y reflexiona que  esta experiencia “es algo que ojalá todas las jugadoras pudiesen vivir. Jugar al hockey en otro país, que te paguen por eso, y que solo te dediques a entrenar y jugar es un lujo. Me siento una afortunada de poder hacerlo. Realmente es un sueño hecho realidad”.

Este sueño cumplido en la vida de Sofía, también tiene su lado B. Más allá de que el día a día es llevadero, la nostalgia se hace presente, más allá de estar pendiente al Whatsapp y las herramientas de la tecnología. “¡Extraño mucho a mi familia y a mi novio!”, exclama sin pensarlo,  “La gente que me conoce sabe que soy re ‘mamera’, jajaja. Extraño las comidas, los asados de mi papá, las juntadas con mis amigas.  Y del club, ¡¡extraño a mis chiquitas!! La 8va división del club, mis pollas, que me perdí su viaje a Tandil, pero apenas les conté que me venía a jugar se alegraron, algunas con risas y otras con lágrimas. Extraño jugar con mi equipo, entrenar con ellas, y los interminables pero hermosos sábados y domingos de club”.

Este paso en su carrera deportiva es muy importante, pero la protagonista de esta historia ve esta experiencia como algo integral. A la hora de ponerse objetivos, sus deseos traspasan el césped sintético. “Mi principal objetivo es aprender, desde el idioma, hasta nuevos sistemas de juego y entrenamiento. Poder conocer gente nueva, otras culturas, lugares, pueblos y ciudades”, además, añade que “trato de exprimir al máximo el tiempo que tenemos libre. El torneo que jugamos nos permite viajar a Roma, Cagliari, Pisa, que son lugares hermosos.
Hice nuevas amigas, conocí gente nueva”. 

Sin dudas, esta temporada ya empezó a escribir sus capítulos, pero Sofía, ya empieza a planificar de cara al 2020. “Me gustaría poder volver el año que viene a jugar la segunda mitad del torneo que nos queda, tenemos que definir fechas, pero está encaminado para poder disfrutar del verano en Mar del plata y volver el año que viene.
Más no puedo pedir”.

Sofía Erazarret se siente plena y feliz. En parte, por su futuro promisorio en una liga y equipo que le va ayudar a crecer desde lo deportivo y desde lo humano. Sin dudas, este presente teñido de naranja Argentia. tiene un pasado Tricolor Biguá que ayudó de trampolín para este viaje que pinta inolvidable. La que no se olvida es ella, que para cerrar llena de agradecimientos a toda la familia que le quedó en Mar del Plata: “Gracias a toda la gente que me apoyó desde el minuto cero, a Feli que es lo máximo, mis compañeras de equipo, mis amigas, mi familia, mis chiquitas y mi novio. Estoy muy feliz de poder hacerlo”.