Los infantiles, sin prisa pero sin pausa

Un viejo axioma del rugby dice que “para crecer, hay que fortalecer las bases”. En Biguá se tomó nota, y desde hace un  tiempo se trabaja en pos de cumplir con estos objetivos a la perfección. Sin prisa pero sin pausa, en el Club se están empezando a forjar las nuevas generaciones Biguenses, y en el Encuentro de Infantiles que se llevó adelante en Mar del Plata Club, nuestros niños pisaron fuerte.

Diego González es el Coordinador de los infantiles y uno de los tantos que lleva adelante la tarea de apuntalar a los niños del futuro de Biguá. Desde su lugar buscó impulsar este proyecto  y nos cuenta un pocos la génesis del mismo: “Nos propusimos aumentar la cantidad de chicos que teníamos en Nuestras infantiles, por ello ni bien terminó la temporada pasada empezamos a trabajar para este año. Se han realizado varias acciones para captar nuevos chicos, como ser publicidad en las redes sociales, talleres en colegios y colonias, folletos, afiches y como todos los años adelantamos el evento del día del amigo”. Además, agregó que “Esto, sostenido con tratar de tener entrenadores que sean jugadores o ex jugadores del Club, más los 4 profesores de educación física qué están trabajando con los más pequeños y la intención de hacer cursos, charlas y capacitaciones, es lo que sostiene este proyecto”.

Luego del éxito del “Día del Amigo” llevado adelante en el Club, los próximos meses son el desafío de los entrenadores. El “Huevo” lo sabe y asegura que “sabemos que no podemos aflojar, máxime con los resultados obtenidos hasta ahora. Se va a seguir con las mismas acciones. Además a cada chico nuevo se le regala la camiseta y trabajamos mucho en la pertenencia. Que no es que solo los chicos se sientan bien cómodos en el Club, sino también la familia. Que sea el lugar donde además de practicar Rugby, hagan amigos y sea su lugar recreativo, que sea el lugar donde quieran estar”.

Para el también entrenador de la M-9 del Club “la idea es sumar más chicos, pero se logra de a poco, es un proceso de años, y si logramos tener un 10 o 20% más inscriptos y mantener esa tendencia durante varias temporadas, el proyecto se verá reflejado, primero en el bloque y más adelante en el plantel superior”. Además, desde las bases se apunta al sentido de pertenencia, a enamorarse de Biguá y a que en un futuro “también tengamos más gente con ganas de devolverle a Biguá todo lo que el Club nos da, como ser entrenadores, dirigentes o estar alentando desde el costado de la cancha”.

Para Diego González no hay duda. Si se le pregunta por qué un niño tiene que venir a Biguá se sale del lugar de dirigente y entrenador y se pone la pilcha de padre. Su experiencia le hace analizar con profundidad y sentencia qué “hoy los chicos pasan horas con aparatos electrónicos, lamentablemente en la calle no pueden estar como estábamos antes, no tenemos duda que el Club es el mejor lugar del mundo donde pueden estar. No sólo practican deporte, hacen amigos, sociabilizan con otros chicos, en un lugar seguro y con contención humana. Siempre decimos entre nosotros que una hora más en el Club es una hora menos delante de la Play y es el lugar en donde se hacen amigos para toda la vida”.