1 junio, 2017

Historia del Club

Así comienza:

A fines del año 1950, el profesor de educación física Jorge Alvear intentó en el colegio de los Maristas (Instituto Peralta Ramos) formar un club de rugby, pero las autoridades del Colegio se negaron, aduciendo que era un deporte de mucho contacto. Entonces  Alvear sin claudicar y apoyado en los mismos alumnos, debajo del farol de la esquina del colegio se reunieron varias veces y resolvieron crear un club de rugby. El origen del actual nombre surgió de un Club uruguayo en el cual Alvear practicaba natación, pero también se inspiró en el pato de igual nombre que merodea los mares de las costas marplatenses.

El 5 de Mayo de 1951, en las oficinas del taller mecánico Fíat Martín de la calle Alberti casi Córdoba (hoy Supermercados Disco), en una hoja con membrete del citado taller se labra el acta de fundación y se reglamenta el funcionamiento del Club. Los primeros entrenamientos se hicieron en el ex Campo de los Deportes (Hoy complejo Panamericano), mas tarde también se incursionó en el Parque Camet. Al principio con mucho esfuerzo se formó un sólo equipo y al poco tiempo una reserva. Los colores de la indumentaria elegidos fueron el azul de modo preponderante, el rojo y el blanco y el pato como distintivo. Es decir, camiseta azul con cuello blanco, pantalón azul y medias horizontales rojas y azules. Después de muchos años se optó por la camiseta a rayas horizontales, azul, blanca y roja.

La primera transición:

Al poco tiempo de su fundación, Biguá sufrió una división interna. Un grupo importante de jugadores se alejan y se integran al club Pueyrredón de la calle Hipólito Irigoyen y Av. Luro, hoy Pueyrredón Rugby Club. Quedaron pocos, pero siempre con el irrenunciable entusiasmo se volvió a empezar de cero, fue necesario atraer a nueva gente, lo cual significó otro esfuerzo extraordinario.

Biguá R.C. con Comercial y los desaparecidos Nacional y Mar del Plata procedieron a fundar la Unión de Rugby. El trébol distintivo de la Unión de Rugby lleva también el color azul, que lo distingue a Biguá como uno de los fundadores. Para sus reuniones de Comisión Directiva Biguá recorrió distintos lugares, tales como las oficinas de la concesionaria Fíat Martín, el domicilio particular de Don Antonio Segura (Alvarado y Tucumán), el Club Mar del Plata de la calle Rivadavia 3200, las oficinas del Sr. Caldiz, en la sede que se alquiló en la Diagonal Pueyrredón y San Martín y otros tantos lugares más.

La segunda transición y el despegue:

Por razones particulares, Alvear se aleja del club y comienza otra etapa con diferentes matices hasta llegar al año 1956 cuando Biguá consagra campeón invicto de primera división. Logrando este objetivo, , además del interés deportivo y social, Biguá quería constituirse en una verdadera institución. Los caminos recorridos fueron diversos y con muchísimos altibajos, pero sin bajar los brazos, en su entusiasmo se comenzó a trabajar en la formación de las divisiones inferiores. La incorporación de estas divisiones trajo aparejado la presencia de muchos padres que se integraron para colaborar con los jóvenes que en ese momento cumplían a la vez el rol de jugadores, entrenadores y directivos. En la sede de la Diagonal Pueyrredón   casi San Martín comenzaron a proyectarse los emprendimientos más ambiciosos para el futuro institucional. Se compraron un poco más de dos hectáreas próximo al barrio Los Acantilados, cuyo trabajo principal consistió en la nivelación del terreno. Por motivos totalmente ajenos al club, debieron venderse esas tierras y el dinero obtenido se guardó pensando en la construcción de otra Sede. Otra vez a comenzar de nuevo. La siguiente inquietud apuntó a las autoridades municipales para que nos otorgara un predio. Poco antes de 1976 nos concede dos hectáreas en el mismo lugar donde hoy está el Estadio Ciudad de Mar del Plata. El predio era muy bajo, por lo tanto fue rellenado con 800 camiones de tierra, lo cual significó una inversión muy importante.

Otra vez se desvanecieron todas las ilusiones, el Ente de Organización  del Mundial 1978 lo destina para el estadio mundialista.

De inmediato, con la Unión de Rugby y el Club Pueyrredón se gestionó la posibilidad de conseguir un predio en el Parque Camet. Biguá apuntó al lugar donde hoy está su cede social y su campo deportivo por dos razones esenciales: primero, la privacidad que significa ese lugar, alejado del movimiento masivo del Parque Camet y en segundo término, se consideró el pavimento de la calle Beltrán, en medio de transporte colectivo y la frondosa arboleda existente en casi todo su perímetro.

Fue condición esencial de la concesión construir vestuarios, salón, baños, etc. en el plazo de 2 años. Un grupo importante de socios, amigos, y allegados al Club desplegaron todo lo que tuvieron a su alcance para concretar la construcción de la Sede Social , se trabajó sin pausa, sorteando todas las dificultades. Fue tan enorme el entusiasmo que la sede quedó concluida en un año. Por fin llegó el día de la inauguración, el 9 de Julio del año 1979.

    En esa fecha inolvidable se cristaliza el sueño más esperado para los bigüenses. Llegó por fin el gran acontecimiento, la gran fiesta para todos; el izamiento de la bandera patria y la entonación del himno nacional surcaron con lágrimas las mejillas de los presentes. Hasta es entonces todos los jugadores que pasaron por Biguá nunca habían tenido la oportunidad de utilizar un vestuario propio, a partir de entonces la historia cambió.
Comienza la etapa de éxitos:

En el transcurso de la narración de esta historia se habló sobre la inquietud de apuntar a las divisiones inferiores. Se puso el mayor énfasis en la formación de jugadores pequeños, para lo cual un grupo de capacitados entrenadores trabajaron pacientemente convencidos que ahí estaría el éxito deportivo futuro. En ese momento las divisiones comprendían desde sexta a primera división. Al poco tiempo comenzaron a vislumbrarse los éxitos, lográndose los campeonatos de sexta, quinta, y cuarta división. La mayoría de estos jugadores llegaron a primera división y con el transcurrir del tiempo afianzaron el equipo. Los éxitos no tardaron en llegar, campeones regionales en el año 1978 y campeones de primera división de la Unión de Rugby de Mar del Plata en los años 1980, 1984 y 1988. No conformes con estos logros, se fijaron el desafío de realizar una gira por los Estados Unidos de Norteamérica. Para tal efecto, trabajaron sin pausa durante un año para recaudar fondos para los gastos de la gira. Esta fue muy exitosa, los medios de difusión locales y nacionales lo destacaron. Al poco tiempo se logró ganar otro campeonato de Primera división. Años después los jugadores juveniles realizaron otra gira por los Estados Unidos con lúcidas participaciones.

Es menester escribir un párrafo aparte de Biguá, dentro de su modestia fue la primera institución de Rugby de la Ciudad que realizó una gira por el exterior. Pero mucho antes, en el año 1952 fue el primer club de Mar del Plata que jugó en una ciudad del interior, en esa oportunidad, en Bahía Blanca.

Último tramo:

Comenzamos con los más pequeños, ellos son nuestro futuro. Las divisiones inferiores empiezan desde los 6 años hasta los 14, pasando por la escuelita de rugby, donde tienen su primer contacto con la pelota y empiezan a disfrutar de este maravilloso juego.

Años tras años pasan de división acorde con su edad, PRE-10°, 9°, 8°, y llegan a 7° división. Todas estas categorías son de formación. Para ellos contamos con 2 canchas Mini Rugby, con las dimensiones apropiadas para estas categorías. Hoy con orgullo podemos decir que tenemos 180 chicos que pasan por el club todas las semanas y en el transcurrir del tiempo seguramente se aumentará ese número. Llegamos a las divisiones competitivas, aquí los jugadores participan del Torneo oficial organizado por la Unión de Rugby de Mar del Plata a las que se suman las uniones de Necochea, Tandil y Balcarce. Estas comienzan desde 5° división hasta la Primera.

Poseemos 2 canchas reglamentarias, una de las cuales para eventos nocturnos y mangrullo para la televisación. Se complementa con una tercera cancha destinada al Hockey de las chicas.

Desde hace algunos años un grupo de ex jugadores conformaron los veteranos del club. Las características propias que distinguen a los veteranos de rugby, ha sido un acierto importante y valioso para la institución. Los ancianos ocupan un lugar importante y el ponerse los pantalones cortos los ilusiona para creerse que todavía están en vigencia y los mantiene vivos, aunque algunos partieron para no volver.