#BiguensesPorElMundo Los Hermanos Salas

Seguimos recorriendo la vida de aquellos “Patitos” que dejaron el nido buscando nuevos horizontes, y esta vez es el turno de los Hermanos Salas. Facundo y Santiago nos cuentan cómo es su vida en Burgos, el gran momento que viven en Aparejadores y miran con nostalgia su vida teñida tricolor.

“Somos XV hermanos dentro de la cancha”, es uno de los lugares más comunes en los que suelen caer aquellos que juegan al Rugby. Sin dudas, la frase remite al espíritu del mismo, pero hay gente que lo lleva más allá. Sin ir más lejos los Hermanos Salas, comparten sangre, apellido, equipo y una pasión inconmensurable por el azul, rojo y blanco de la camiseta de Biguá.

Esa hermandad, que cuenta en el documento pero también en lo cotidiano, emigró de Las Dalias a Burgos, para que esa sinergia particular de estos dos hermanos se libere en el césped artificial en el cual el UBU Colonia Clinic hace las veces de local, y en donde este último fin de semana consiguió su ticket a los Play Off de la División de Honor en su primer temporada después del ascenso.

Santiago Salas es el más antiguo de los dos hermanos en militar en el Club, ya que este es su tercer año en las filas del equipo bugalés. Para él, esta es  “una temporada histórica para un club como Burgos. Llegue aquí hace 2 años, Y en el primero logramos el ascenso a la Liga Heineken por primera vez en la historia del club y en este segundo año terminar 5tos de España la verdad que es algo increíble, asique muy contento y con un balance súper positivo en general”. Para Facundo, este año marcó el inicio de su camino cómo jugador del Aparejadores y consiguió llegar a unos Play Off que ya los comenzó a palpitar: “Jugamos contra Ordizia de visitante. Un equipo con muy buenos jugadores en los puestos importantes que dicen que se hace fuerte de local. Jugamos en esa cancha hace dos meses y les ganamos bien. Vamos con muchas bajas pero a pelearla”.

El popular “Faia” transita su primer temporada en Burgos la cual describe cómo  “muy buena” y cuenta algunos pormenores de un grupo que, parece, es la piedra basal de este buen momento del Club: “tenemos sudafricanos y un neozelandés diciendo ‘sentite vos’ y ‘linda shivo’. Se armó un grupo muy bueno y se ve en la cancha. Nos propusimos primero mantener la categoría, se logró y después se planteó entrar en playoff. Ahora estamos a un paso de semifinales y estamos entrenando muy bien”.

Los Hermanos Salas son un equipo dentro de la cancha, pero también fuera de ella. Santiago asegura que “fue un gusto que nos pudimos dar después de tantos años jugando en diferentes clubes y nunca pudiendo coincidir. Con Facu somos amigos y hermanos”. En la misma línea, Facundo cuenta que “más que jugar, a vivir con Santi es a lo que vine a burgos y la pasamos muy bien tanto en los entrenamientos y en los partidos como trabajar juntos y vivir en la misma ciudad. Y se dio también de estar en un muy buen equipo y que vengan nuestros abuelos y tíos a vernos jugar” y sentencia que “Nos vamos acordar siempre de esta temporada”.

Biguá pisa fuerte en España, y en varios equipos se pueden encontrar ex jugadores de nuestra institución. Para nuestros protagonistas, ese dato no pasa desapercibido. “Eso es lo lindo que tiene Biguá”, afirma Facundo, “no tuve la suerte de ir a Cáceres a ver a los pibes este invierno pero los veo en el verano en San Sebastián, que también hay otra banda de Las Dalias. La verdad que eso es lo que tiene el club y tener familia tan lejos de casa hace todo más fácil”. Santi, más analítico, ve con buenos ojos este fenómeno: “la verdad que es muy lindo ver como fuimos llegando uno por uno a probar suerte, y usar el rugby como un medio de inserción en esta sociedad”.

Cuando Biguá se cuela en la conversación, es difícil no apelar a la nostalgia. Los Salas sienten al Club dentro suyo y así lo expresan: “Yo a Biguá lo llevo en la sangre”, sostiene Santiago y completa, “no hay día que no piense lo agradecido que estoy por este club, que me dio tantas alegrías en su momento, tantos amigos que son para siempre y sobre todo me enseñó a jugar al rugby que es lo que me da de comer ya hace 9 años. No veo la hora de volver a ponerme esa camiseta”.

“No se puede describir a Biguá con palabras”, se sincera Facundo. “Yo soy de Biguá. Mi mamá y mi tía jugaron al hockey, mi hermano y mi tío al Rugby, mi abuelo fue presidente y mi abuela le cocinaba los viernes a la primera hace muchos años. Así que sí, soy un Biguense de pura cepa. Y después el haber aprendido a jugar al rugby con mis amigos y verlos ahora como están jugando, que algunos me los acuerdo cuando estaban en M13, y verlos ahora en primera es muy lindo. Y lo sienten igual que yo, hasta tienen tatuado el escudo”.